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Nightwing, de Tom Taylor y Bruno Redondo

Cómics

Nightwing, de Tom Taylor y Bruno Redondo

Recomendación de la etapa que acaba de completar DC-Ovni Press

Quién firma estas líneas, lee y colecciona cómics de superhéroes desde los once años, siendo fan de Batman desde que tiene uso de razón. Hecha la (necesaria) aclaración, surge otra, no menos importante; los párrafos subsiguientes van a tener, además de mínimos spoilers (no sea cosa de arruinar la experiencia de lectura de nadie) una importante carga de subjetividad. Después de todo, puestos a recomendar, uno siempre termina haciéndolo con obras que lo signifiquen de algún modo. Digo, al margen del obvio mérito artístico del material. Y este es, justo, ese caso en cuestión.

LA HISTORIA HASTA AHORA

Nightwing fue creado por Marv Wolfman y George Pérez en 1984, para Tales Of Teen Titans Nº 44, en la época pre-Crisis. La nueva identidad heroica de Dick Grayson, el primer Robin, permaneció por décadas vinculada al grupo de sideckics que, más temprano que tarde, lideró. Esto fue así hasta 1996, cuando, en medio de la expansión de la franquicia del murciélago, se lanza la primera y más extensa serie del personaje, escrita en principio por Chuck Dixon y dibujada por Scott Mc Daniel, que llegaría hasta 2009. El principal cambio que introduce es mudar al protagonista de Gotham City a la vecina Blüdhaven, para dotarlo de un nuevo entorno de acción y personajes de apoyo. A esta colección seguirían dos más (exceptuando Grayson), siendo la última, publicada en el marco del relanzamiento DC Rebirth, de 2017, la que abordamos.

El equipo creativo encargado de tomar las riendas del título desde 2021, compuesto por el guionista australiano Tom Taylor y el dibujante español Bruno Redondo, debuta a partir del número 78, para desarrollar una multipremiada y entretenida etapa que finaliza en el 118. Ese período es el que Ovni Press terminó de publicar el mes pasado en nuestro mercado, compilado en un total de ocho libros: Saltando a la luz, Estado de miedo, Maten a Grayson, La batalla por el corazón de Blüdhaven, El salto, La hora de los Titanes, Al límite, La caída de Grayson. Esto, sin contar los tres volúmenes dedicados a Titanes: Fuera de las sombras, Mundo Bestia y La Reina de alas negras, lectura complementaria aunque no imprescindible, escrita por el propio Taylor y dibujada por Travis Moore.

La trama inicia con su regreso a la otrora ciudad pesquera, intentando hacer una diferencia para los más necesitados con la fortuna heredada tras el deceso de Alfred Pennyworth, en su identidad civil. Mientras tanto, Nightwing deberá lidiar con Roland Desmond (alias Blockbuster), jefe criminal local, que ve afectado sus intereses con este retorno, además de Descorazonado, misterioso nuevo criminal que asesina personas para extirparles el corazón, ascendiendo rápidamente en el bajo mundo. Pero también, viejos conocidos como Sal Maroni, devenido en testigo protegido, o el mismísimo gángster Tony Zucco, quién también está de vuelta. Afortunadamente, tendrá como aliada a Maggie Sawyer, flamante comisionada de policía nombrada por Melinda Zucco, alcaldesa local. Y el inefable Dan Turpin, su mano derecha.

ES SOLO UNA CUESTIÓN DE ACTITUD

Hay, entre los comiqueros de larga data una vieja y remanida pregunta, cuya sola enunciación suele terminar en acalorado debate: ¿Es la continuidad un lastre al momento de producir buenos cómics mainstream, capaces de atraer y/o mantener la atención del fandom? Si nos guiamos por la fría lógica de la industria, la respuesta parecería ser que sí, como lo evidencian los permanentes relanzamientos del universo DC y Marvel, cada cinco, diez años, promedio. En su afán de mantener los índices de ventas en alto, claro está. Los que se oponen al argumento del reinicio constante, por el contrario, defienden otra opción, igual de válida; aquella que surge de otorgarle a un personaje determinado un equipo creativo destacado y ‘dejarlos hacer’. Claro ejemplo de ello es la etapa que nos ocupa, que Ovni Press decidió editar por pedido del público.

En apenas cuarenta y pico de números, anuales incluidos, el tándem Taylor-Redondo (más aportes de Geraldo Borges) entregó lo que será recordado como un periodo destacado en la vida editorial del hijo pródigo, demostrando un cabal conocimiento de su propia historia y del lugar clave que ocupa en la mitología de la que ya es parte indisoluble. Apelando a personajes como Bárbara Gordon, el amor de su vida, los Titanes, compinches de juventud (con los que deberá reemplazar a la JLA, nada menos), Alfred y Bruce, sus figuras paternas, Jason, Tim y Damian, sus hermanos. Pero también, creándole un gran villano bajo la fórmula de Hush, por ejemplo, o usando mucho y bien al resto del universo DC, desde el joven Superman (Jon Kent) a Deadman, cuya participación en el tramo final de la serie, es sencillamente gloriosa.

Los guiones del escriba australiano transitan un delicado equilibrio entre las consabidas cuotas de acción que cada número demanda y el desarrollo de personajes, siempre en función de los diferentes arcos argumentales, manejando muy bien las cuotas de suspenso, drama, humor y los sucesivos cliffhangers. La faz gráfica, por su parte, evidencia el gran momento que atraviesa el artista español, desde una línea limpia, que contrapesa adecuadamente luces y sombras, complementada por una paleta de colores funcional, con una lograda puesta en página. Si es cierto aquello de que para muestra basta un botón, Redondo entrega dos; el número 87 está ilustrado como un solo panel continuo, pleno de splah-pages, mientras que el 105 está narrado de principio a fin, desde el punto de vista del héroe. La vanguardia es así.

Cuando se recuerde este momento editorial, fortalecedor del personaje, y surja la pregunta de cómo se logró, la respuesta será sencilla, apelando al pasado (seleccionando ciertos desarrollos del trabajo de otros colegas), pero no desde una mirada meramente nostálgica, sino como una útil y necesaria herramienta, desde la cual potenciar el presente que les tocó en suerte abordar, para proyectarlo hacia su propio futuro. Un mañana optimista, a pesar de todo, como la personalidad del inquebrantable protagonista.

Como tantos otros lectores, voy a extrañar esta instancia de la colección, ganadora del Premio Eisner, que me permito recomendar a propios y extraños a la Bat-Family. Es buen comic superheroico, pergeñado con elevadas dosis de talento, pero también, mucho corazón. Nada más, nada menos.

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45 años, Licenciado en comunicación social. Comiquero por naturaleza, casi. Cinéfilo. Voraz lector, ocasional escritor.

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