Cómics
La Muerte sale en busca del asesino de Dios
Una parca, un Dios muerto y una misión imposible. “El Cartero”, de Manu Amagi y Leandro Lougedo, combina poesía, ilustración y fantasía en una epopeya sobre la muerte, la existencia y los misterios del cosmos.
El trabajo ofrece una experiencia literaria única y puede describirse como un poema ilustrado. Una epopeya moderna donde la Muerte debe hacer justicia y encontrar a quien ha dado muerte a Dios, mientras se sumerge en preguntas existenciales sobre el poder, la justicia y la naturaleza humana.
“El Cartero” es un trabajo que impacta no solo por su fuerte carga discursiva, sino por un formato totalmente difícil de encasillar y nada frecuente en el mercado argentino.
La definición que mejor le sienta es la de poema ilustrado. “El Cartero” es una suerte de epopeya moderna que consta de diez capítulos, escritos por Manu Amagi y dibujados por Leandro Lougedo. El trabajo nos presenta un mundo en el que las fuerzas espirituales comienzan a flaquear sobre todo tras un acontecimiento de proporciones inimaginables: Dios ha muerto.
Este vacío trae consigo la sospecha de que una traición se ha perpetrado, siendo necesario que alguien se encargue de impartir justicia.
De acuerdo con la contratapa del libro: “Dios ha muerto, y el poder tiene una vacante. Ha sucedido una alta traición en los planos espirituales, y La Muerte debe hacer justicia. El Cartero, una parca encargada de hacer llegar a los vivos su sentencia de muerte, recibe una misión: la de encontrar a aquel que ha dado muerte a Dios. Pero su naturaleza dual, y su gran capacidad intelectual, lo harán sumirse en una búsqueda mayor, acerca de la vida, la muerte y la existencia humana. Esta aventura comienza donde todo termina…con La Muerte”.
“El Cartero” puede conseguirse en comiquerías y librerías especializadas. Para más información pueden conectarse a través de las redes de su dibujante: https://www.instagram.com/leandrolougedo/
El libro:
El libro se presenta con una edición apaisada, con un tamaño de 21 x 15 cm; y un total de 162 páginas. Como mencionamos párrafos más arriba, se trata de un poema de diez capítulos (Inanidad, Catacumba, Infestar, Aniquilación, Muerte, Infierno, Cautiverio, Enredar, Artificialidad y Eternidad), compuestos por cinco subcapítulos, que a su vez contienen 25 cuartetos. La prosa corre por cuenta de Manu Amagi, mientras que las ilustraciones son firmadas por Leandro Lougedo, dibujante mejor conocido como Lele Lou.
La buena química entre ambos artistas no es para nada casual. Ambos fueron fundadores de la editorial marplatense Faro Negro, publicando, además, de manera conjunta, “Maltrabajo”, una historieta donde retrataban, con tono pesimista, la frialdad de la sociedad y el carácter automatizado y carente de vida de los individuos que la integran. Sin ir más lejos, bajo el mismo sello también presentaron en 2017 “‘El cartero: relatos ocultos”, una antología que aprovechando la movida de fanzines “retrataba en forma de historietas parte de los versos del libro”.

“La idea comienza a tomar forma en 2011, mientras vivía en San Clemente del Tuyú. En ese momento estaba leyendo “El sueñero” de Breccia, y en base a este personaje y algunos tintes inspirados en Spawn, salió esta parca. El comienzo del cartero fue más cómic que otra cosa. Historias cortas con charlas reflexivas acerca de la muerte y demás. Creo que la primera historia que hice fue la entrega de la sentencia de muerte a Lucifer. Una noche le conté esta idea a Manu Amagi, reformulamos ciertos conceptos y dimos paso a mejorar el guion de esa mini historia. Luego llegaron otras.
La verdadera génesis del cartero se dio al año siguiente. Manu tenía mucho que decir y no escatimó en palabras; es así como surge la historia, pero no en formato de historieta sino como una epopeya moderna ilustrada. Un libro.
Empezamos a publicarlo por capítulos de manera mensual a través de plataformas digitales. De esta forma sentíamos la motivación de terminarlo y que no quedara parado. Una vez concluido se nos abrieron un par de ofertas editoriales para materializar el producto, pero todas quedaron truncas. Y sacarlo bajo nuestro sello era una apuesta, por ese entonces, demasiado arriesgada”, señala Lougedo.
Esto permite vislumbrar no sólo la frecuencia con la que los artistas experimentan y trascienden las prisiones propias de los distintos formatos; sino la extensa historia con la que cuenta la obra. La edición de “El Cartero” que tenemos en nuestras manos reviste de algún modo, el carácter de definitiva.
“En 2024 ya viviendo en Brasil, me reencuentro con ese material y, dando vueltas, haciendo y deshaciendo; llegué a un formato interesante que reducía considerablemente la cantidad de páginas que la obra tenía originalmente – alrededor de 300- . Entonces, sin modificar el texto y adaptando el formato a algo más legible y vertical, llegamos a poder contar la historia en el total de páginas que componen este libro. Y llega de manera independiente. ¡Bendita Autoedición!”, enfatiza el dibujante.

“El Cartero” es una epopeya moderna que se sumerge en las grandes preguntas existenciales, explorando la complejidad de la naturaleza humana a través de la mirada de un ser que trasciende lo humano. Con ecos de filosofía, mitología y una profunda reflexión sobre el destino de la humanidad, este libro ofrece una experiencia literaria única: un thriller cósmico que se entrelaza con reflexiones profundas sobre el poder, la justicia y la redención, creando un tapiz narrativo que invita a cuestionar y reflexionar.
La lectura está obligada a acompañar el tono propuesto por la obra. El público debe posicionarse frente al trabajo con tiempo y, ante todo, calma ya que los textos de Amagi pueden llegar a ser difíciles de digerir. Estamos ante una obra donde dentro de sus principales finalidades, está la de hacernos pensar. Y Lougedo como dibujante lo entiende a la perfección, acompañando el tono oscuro y depresivo del relato, sin quitarle protagonismo y peso a esas palabras. No es fácil, imaginamos, ilustrar la poesía y el artista cumple con creces. Sus dibujos, a razón de dos por capítulo, son funcionales e ingeniosos.
El historietista Enrique “Quique” Alcatena – gran referente dentro de la fantasía – destaca la relación de ambos artistas como cita al comienzo del libro: “Imposible no pensar en la alquimia cuando poesía e imagen se funden y transmutan para acceder a una significación profunda, que las potencia y trasciende. Las palabras de Amagi y las ilustraciones de Lou se abrazan como las serpientes en el caduceo de Hermes. Dos pilotos tiene esa nave, y con ellos surcaremos mares oscuros, terribles y bellos”.
El Cartero, una figura que se mueve entre las sombras del deber y la reflexión, es un ser de naturaleza dual. Por un lado, es una parca encargada de ejecutar la muerte con precisión y determinación. Por otro, es un pensador profundo que se sumerge en las complejidades de la vida y la muerte, buscando comprender el misterio que lo rodea. Mientras persigue a otra parca traidora que ha dado muerte a Dios, su viaje se convierte en una travesía filosófica que lo lleva más allá de su misión inicial. Se ve obligado a cuestionar la naturaleza de su propia existencia, el verdadero propósito del poder, y, sobre todo, el enigma de los seres humanos, cuya mortalidad y decisiones lo fascinan y desconciertan por igual.
“A medida que el Cartero se adentra en su búsqueda, descubre secretos ocultos en los pliegues del cosmos, revelando que La Muerte esconde un propósito más oscuro. Los humanos, siempre en la cuerda floja entre lo efímero y lo eterno, tienen un rol más importante del que nunca imaginó. Pero, ¿qué significa realmente la muerte de un dios? ¿Qué vendrá después? ¿Es acaso el final de todo o el comienzo de algo nuevo y aterrador, algo que ha estado esperando en las sombras?
Dos palabras sintetizan la temática de la pieza artística: existencialismo y narrativa fantástica. “El Cartero” es un trabajo virtuoso, atípico y homogéneo. Posee un mensaje y una prosa verdaderamente potentes y un nivel gráfico formidable que no teme experimentar y desviarse de ciertas imágenes y diseños arraigados en la cultura popular.


